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Sierra de Gata

El clima serrano es muy adecuado para el cultivo de la vid: clima mediterráneo húmedo, de inviernos cortos y no muy fríos y veranos largos, calurosos y secos. En otoño y la primavera abundan las lluvias. Los veranos son muy secos pero de noches frescas que empujan a una correcta maduración de la uva.

 

Los viñedos se cultivan en laderas de orientación naciente y sur entre los 700 y los 900 metros de altitud, conformando un muy peculiar paisaje. Las cepas viejas de castas tradicionales permiten elaborar vinos caracterizados por una marcada tipicidad, debida en parte al terreno, muy complejo y peculiar, sin olvidar su tradicional forma de elaboración.

 

El cultivo de la vid sigue siendo de un absoluto respeto con el medio, acercándonos a la tierra de la manera más pura y natural. Pequeñas parcelas, viñedos viejos, trabajo personal desde el conocimiento y el respeto, con sencillez y con la mínima intervención, reflejo en definitiva del carácter de sus gentes.